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miércoles, 14 de octubre de 2009

Símbolos del Zamná - La Virgen

Antes de la visita del trimarán Zamná a Puerto Progreso México, toda su tripulación, encabezada por Vital Alsar presenció una emotiva ceremonia en la que le fue obsequiada la imagen de la Virgen de Guadalupe, que fue benditaen Izamal, Yucatán.
Esta ciudad, célebre por el omnipresente amarillo mexicano en sus calles así como en su ex-Convento, es famosa por la visita de Su Santidad el Papa Juan Pablo II en 1993, cuando realizó una misa para los indios americanos y coronó la imagen de Nuestra Señora de Izamal, a quien vaticinó viajar por todo el mundo y regresar al punto de origen.
Es pues especialmente simbólico que junto con todos los demás elementos iconográficos promotores de la paz y el entendimiento entre los pueblos, el Zamná lleve consigo la imagen de esta virgen mexicana.

miércoles, 7 de octubre de 2009

La Bandera de la Paz



La bandera de la Paz, incluida en el logo del trimarán Zamná, es un Símbolo Universal, que representa la Unidad en la Diversidad, para lograr un mundo mejor, auspiciando el respeto a todas las creencias. Fue aceptada unánimamente por todos los países de América, el 15 de Abril de 1935 en la Casa Blanca en Washington, firmándose el Pacto Roerich de la Paz, con el objetivo de preservar el acervo cultural de la humanidad. El evento fue presidido por el entonces Presidente de los EEUU, Franklin D. Roosvelt, quien refiriéndose al Pacto, dijo que contenía una gran profundidad, que iba más allá de las palabras. En 1937 el Pacto Roerich fue ratificado por todos los países que integraban la Liga de las Naciones, precursora de las Naciones Unidas. Para más información, visita http://www.banderadelapaz.org

lunes, 5 de octubre de 2009

¿Quién fue Zamná?

Zamná era el sumo sacerdote de los itzaes, el hombre más sabio que ha dado la historia de los mayas. Dominaba las ciencias y las artes, al observar los astros en el cielo pudo regular el calendario. Su pueblo sabía con exactitud las fechas de las siembras, y de esta manera reglamentar la existencia bajo un estricto conocimiento de la naturaleza. Los glifos de las estelas bajo la supervisión del sabio fueron más elegantes que nunca. Las pinturas que adornaron los templos, construidos cada vez más suntuosos, los llenaron de colorido. Las matemáticas alcanzaron su punto exacto. La música adormecía los sentidos. Los dioses eran alabados al ritmo de la dulce lengua cantada por Zamná. Era un hábil curandero. Podía desentrañar los secretos de las hojas, los tallos y la savia de las plantas que crecen en la selva para procurar alivio a las dolencias de los hombres . Y como médico naturista acostumbraba salir a recolectar plantas en compañía de sus discípulos. En una de estas ocasiones descubrió un agave, acercó la mano a una de las pencas sin percatarse de las espinas que lucía el vegetal, al sentir el pinchazo retiró la mano con dolor ante los ojos mortificados de sus seguidores. Uno de ellos se indignó con la planta que había herido a su querido maestro. Cortó una hoja y la golpeó furioso contra las piedras, hasta que de ella salió un manojo de fibras fuertes y blancas. Zamná detuvo al joven diciendo: “La vida y el dolor nacen juntos, la herida que he sufrido es al mismo tiempo el descubrimiento de la planta más útil para mi pueblo”.